Al cambiar las palabras que elegimos usar, cambiamos la realidad en la vivimos. Tenemos el poder de decir -lo mismo- de distinta manera.

Toda palabra, pregunta o acción que realicemos, provoca una reacción simultánea. Genera más energía o la drena, reduce nuestro bienestar o lo incrementa. Uno elige.

«Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio tenemos el poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad» ~ Viktor E. Frankl

Hace solo unos días captó mi atención una publicación compartida en Linkedin: La imagen de un “aventurero” parado encima de una roca contemplando un horizonte inacabable que venía acompañada del siguiente texto:

“Siempre habrá alguien que dudé de ti. Solo asegúrate que esa persona no seas tú”.

¡Claro! pensé rápidamente.

Al igual que muchas personas, estuve a punto de darle a -Recomendar- e incluso a -Compartir-, y algo de pronto me frenó, y es que las palabras que usamos y decidimos compartir con los demás, vienen cargadas de suposiciones que pueden llegar a ser potentes “detonadores” de nuestras respuestas más básicas. En muchas ocasiones, innecesariamente.

Nuestros instintos vitales al querer protegernos reaccionan rápidamente generando un número muy limitado de posibles respuestas (Pelear – Huir – Paralizarme) que, a su vez, vienen acompañadas de emociones, como la ansiedad, que inmediatamente impactan nuestros pensamientos y acciones.

Sabemos que a mayor ansiedad nuestra toma de decisiones pierde calidad. Para resumirlo, tomamos muy malas decisiones justo cuando necesitamos tomar las mejores. A mayor incertidumbre y estrés nos volvemos más distraídos, indecisos y perdemos mucho de nuestra capacidad de discernir oportuna y correctamente.

Nuestras propias palabras pueden convertirse entonces en el disparador de un espiral de emociones y respuestas limitadas, inoportunas y poco eficientes. No podemos evitar nuestros instintos vitales ni las emociones que nos generan, pero lo que sí podemos es elegir usar un lenguaje que no los provoque innecesariamente.

Tenemos muchas más opciones, infinidad de palabras a nuestra disposición que además de no incrementar nuestro estrés y ansiedad en situaciones que ya de por sí pueden ser muy retadoras, por el contrario nos motivan y tienen el potencial de construir una realidad y un destino mejor para nosotros. ¿Qué nos va dar más -serenidad-?

¿Cuán conscientes somos del impacto y el alcance de nuestras palabras?

Entonces, al poco rato de leer la publicación que les comento, sentí, que por más que la frase de la imagen llevaba seguramente la mejor intención del mundo, -la intención de nuestras palabras no basta- e irremediablemente esas palabras y mi Amígdala cerebral me secuestraban llevándome a pensar y preguntarme: ¿Quién duda de mí? ¿Por qué la gente no cree en mí? ¿Dudo de mí mismo? y ya, luego, recuperándome con cierto esfuerzo llegaba a: Cree en ti.

Palabra a palabra, pregunta a pregunta, pensamiento a pensamiento, -construimos- nuestra experiencia de vida y hacemos que emerja un mundo a nuestro alrededor. Damos sentido a nuestras vidas a través de las historias que nos contamos a nosotros mismos, y lo que nos decimos y repetimos se traslada a nuestra conducta, nos impacta e impacta a los demás.

«La mejor forma de predecir el futuro es creándolo» ~ Peter Drucker.

El Principio Anticipatorio de Appreciative Inquiry sostiene que una imagen positiva de nuestro futuro nos impulsa a realizar acciones positivas -en el momento presente-, y a su vez estas facilitan que emerja ese futuro mejor que anhelamos para nosotros. Lo bueno de todo esto es que somos libres de elegir qué nos narramos, qué imaginamos, podemos co-crear nuestro destino, influenciarlo palabra a palabra, pregunta a pregunta, en cada conversación que tengamos. Tenemos el poder de elegir las palabras que usamos y de decidir en qué querremos que estás se enfoquen. Por eso, volví a leer la frase de la publicación de Linkedin y me puse a escribir -lo mismo- de distinta manera, y llegué a lo siguiente:

“Siempre habrá personas que crean en ti. Asegúrate de ser una de ellas”.

Un mínimo cambio me hizo sentir distinto. Luego busqué en mi historia personal el recuerdo de una experiencia en la que realmente creí mucho en mí mismo, y encontré esta imagen mía en las montañas, que captó mi “hermano” de aventuras Javi Garrido, mientras escalábamos el monte Denali, en Alaska. Aquí tienen el resultado:

frase cree en ti linkedin

En toda situación que nos presente la vida, podemos encontrar lo que queramos. Vivimos en realidades múltiples. Esta lo bueno de la misma y lo malo, lo bello y lo feo, lo perfecto, lo imperfecto, las oportunidades, los obstáculos, lo que está equivocado y lo que entendemos por correcto. Nosotros decidimos a qué apuntamos nuestros reflectores, qué iluminamos, a donde dirigimos quizá lo más importante que tenemos: nuestra atención.

«Aquello en lo que te enfocas, crece» ~Appreciative Inquiry.

Podemos centrarnos en lo que sí nos aporta y queremos más, en las personas que sí nos apoyan, en aquellos que sí creen en nosotros, incluyéndonos a nosotros mismos. Todo está ahí presente, esperando a que lo elevemos y alimentemos, y, en definitiva, mucho de lo que encontremos delante de nosotros dependerá de aquello a lo que elijamos prestar más atención.

¿Qué quieres evocar con tus palabras?

Esto no significa que los problemas o lo feo de una situación simplemente desaparezca porque dejemos de prestarle atención, no. Significa que, al mantenernos abiertos a estas realidades múltiples de la vida y las diversas perspectivas que las crean, aumentan nuestras opciones de elegir y de actuar, se libera nuestra creatividad y crecen las posibilidades de encontrar nuevos caminos por donde avanzar. Aquello que apreciamos de cada momento y experiencia, «aumenta su valor», crece.

En toda situación, por más extraordinaria, ordinaria o trágica que sea, ahí está presente aquello que nos da vida, aquello que sí funciona, que nos da sentido, aquello con lo que sí podemos contar, aquello que queremos más.

¿Cuáles son esas palabras que te dan más vida, generan más energía, te abren a nuevas posibilidades y mueven a avanzar?

Algunas de nuestras palabras son fuente de nuevas posibilidades y nos mueven para adelante, otras funcionan como “detonadores”, nos limitan, incrementan nuestra ansiedad y estrés, nos paralizan o, peor aún, nos llevan a actuar de manera inoportuna y con poco discernimiento.

Tenemos el poder de compartir con los demás y -con nosotros mismos- palabras, metáforas e historias que evoquen más confianza, más unión, solidaridad, que celebren nuestra interdependencia y conexión social, que inspiren optimismo, libertad.

Recuerda, algo sobre lo que -tenemos control-incluso en tiempos de gran incertidumbre es nuestro lenguaje, las preguntas que planteamos, el tipo de conversaciones que cultivamos y el impacto que queremos generar con estas. Uno elige.

Cree en ti, mucha gente ya lo hace.

Si te animas, coméntame y explora:

  • ¿Qué diferencias notas de una frase a la otra?
  • En tiempos especiales como los actuales, ¿Qué palabras o -metáforas- «detonadoras» que vienes escuchando o diciendo cambiarías? ¿Por cuáles otras lo harías?
  • Recuerda la experiencia de tu historia personal de mayor confianza en ti mismo. Con ese nivel de confianza, ¿Qué estarías haciendo, ahora?

Inspirado por: Principios de Appreciative Inquiry (Construccionista, Simultaneidad, Poético, Anticipatorio, Narrativo, Positivo, Consciencia, Libertad…)

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