11 West Buttress - Alaska (2)

A veces viene bien detenernos, darnos un respiro. Regalarnos a nosotros mismos un instante de plena atención para observar a nuestro alrededor, para sentir, y ser más conscientes e intencionados.

Nos vendría bien tener una alarma que nos sorprendiera con un suave “Respira, baja el ritmo”, un recordatorio que nos ayudará a desacelerar nuestros pensamientos y acciones.

A menudo nos vemos arrastrados por la urgencia del día a día, prisioneros de nuestros hábitos más arraigados, y en este estado se nos hace difícil prestar atención, o darnos ese tiempo necesario, para apreciar lo maravilloso que es estar vivos en este preciso momento.

Corremos muy deprisa, nuestra mente corre a un ritmo alocado en busca de comodidad, persiguiendo expectativas y esperanzas futuras. En ocasiones corremos también sin rumbo, sin saber quiénes somos, ni qué queremos. Y en otras oportunidades, corremos para escaparnos del pasado, de aquellas vivencias que no aceptamos o no perdonamos, y que por cierto tampoco podemos cambiar…

En esta carrera loca de pensamientos y acciones perdemos la conexión con el momento presente y de esta manera con nosotros mismos, y como consecuencia de lo anterior perdemos la conexión con los demás. Nos olvidamos de disfrutar de este gran viaje que cada uno recorre desde sus particulares condiciones y oportunidades personales. Nos olvidamos de aprovechar nuestra existencia, nuestra experiencia humana.

Nos apegamos a nuestros hábitos y nuestra forma de ver la vida. Cada vez nuestra idea de cómo queremos que sean las cosas se vuelve mas rígida, se convierte en un “cómo debe ser”, hasta el punto de creer que la realidad, y el resto de personas, deben adaptarse a nuestras expectativas y conveniencias.

Y cuando las cosas “no ocurren como deberían ocurrir”, nos frustramos, nos resistimos irritándonos, nos deprimimos, luchamos contra el ritmo de la vida misma, contra el proceso natural que sigue el Universo.

Como en la imagen que encabeza esta nota, a veces viene bien hacer un descanso contemplativo, celebrar cada aliento adicional como un regalo, cada nuevo amanecer como una ventana abierta de oportunidades. A veces, viene bien parar de escalar la montaña, prestar atención y contemplar. Viene bien recuperarte, disfrutar de cada paso del camino, en especial aquel paso que das en este momento. Regalarte un tiempo para observar los amplios horizontes que se abren en cada dirección, esos otros caminos que también están a tu alcance.

Viene bien que sin juzgar nuestros pensamientos, acciones y circunstancias, nos demos un tiempo para observar y sentir aquello que llama más nuestra atención, aquello que verdaderamente nos llena e inspira, prestar más atención a aquello que nos da calma, energía y mayor bienestar. Para en consecuencia, dejar de correr a la deriva e inconscientemente,  o de tener que hacerlo, hacerlo de la manera más consciente e intencionadamente y en dirección al futuro que anhelamos.

Celebremos el momento presente, celebremos la vida.

(*) En la imagen aparezco contemplando la inmensidad de Alaska, mientras escalaba el Denali, la cumbre más alta de Norteamérica.

One thought on “Respira, baja el ritmo

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